“Jesucristo es el Señor”, es la leyenda que se lee en el cartel de la entrada. La Iglesia Universal del Reino de Dios tiene sedes en más de 100 países y es considerada una de las religiones de mayor crecimiento. Además, en cada sucursal hay entre cuatro y seis reuniones diarias. La congregación fue fundada en Brasil hace 30 años. Y los pastores son siempre brasileros y cuentan con obreros, que son los colaboradores.
Dos guardias de seguridad miran a todos los que ingresan. Pero el sector del templo tiene una puerta oscura, para que no se vea desde afuera. En relación a las ofrendas, en la página de Internet se aclara que “son tan santas como la Palabra de Dios y no se las puede disociar de la obra redentora del Señor”.
El lugar parece un teatro, con butacas para unas 800 personas. Al frente hay un escenario con un escritorio que tiene una cruz. “El Santuario de los Milagros”, dice en el fondo. Los fieles esperan en silencio, mientras que algunos parecen estar rezando.
“Estamos aquí para abrir el corazón, cierren los ojos y déjense invadir por el Espíritu Santo”, comienza la misa el pastor Paulo, que usa traje y corbata negra y se muestra muy enérgico y contento. Su idioma es una mezcla de portugués y castellano, por lo que se hace difícil seguirle el ritmo.
La sede de Lanús Oeste se encuentra en pleno corazón de la ciudad, pegada al Bingo, y a media cuadra de la estación. Enfrente, se encuentra uno de los colegios más conservadores de la ciudad: El Inmaculada Concepción. De todas maneras, el edificio llama la atención por si solo, resalta su pulcritud y limpieza. Además, en la entrada se encuentran obreros de la construcción, no de Dios, que están trabajando en la fachada del templo de Dios sobre un andamio.
Es una zona de difícil circulación, ya que es la de mayor movimiento de la ciudad. La avenida Hipolito Irigoyen es la más importante y con más transito de toda la zona. Colectivos, trenes, taxis y remises desembocan si o si allí.
“Acá encontré mi lugar en el mundo. Vengo todos los martes a que me saquen todos los seres malignos que giran alrededor de mi”, explicó Mariana Souto, una fiel que asiste a la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD).
Mariana es maestra y tiene 35 años, esta separada y tiene 3 hijos. Cuenta que de chica fue bautizada en la Iglesia Católica Apostólica Romana. Sin embargo, nunca se sintió atraída por esa religión. “Recién hace cuatro años, cuando comencé a venir a la IURD, me sentí completa gracias al amor de Dios. Llegué a la iglesia gracias a mi cuñada, ella tenía desde hacia 1 año, como yo me sentía mal, decidí venir”, afirmó confiada.
Además, agregó: “Al principio venía todos los días, en los horarios que podía, después me di cuenta que el encuentro que más me servía y gustaba era este. En cuanto al diezmo, yo dejo lo que puedo, imagínate que siendo docente y con tres hijos la plata no me sobra. Pero estoy confiada en que lo que yo le doy al señor es dinero bien gastado. Mi ex marido no entendía esto, el no cree en la iglesia ni en Dios”, concluyó Mariana.
Uno de los colaboradores, a los que desde la iglesia denominan como voluntarios que se empeñan en contribuir para la evangelización y la ayuda de Dios, canta: “Señor otorga a los fieles todo lo que necesiten”. Cuando el obrero toma un respiro el pastor repite en forma más clara: “Oh nuestro señor entrégale a cada fiel lo que estos requieren de ti”. Y lo mismo hacen los fieles.
Paulo exclama: “Hay que venerar al Jesucristo para encontrar la solución a los problemas monetarios, de salud, amorosos. Es por eso hermanos que levantemos las manos hacia el señor. Vamos todos, acérquense hacia mí, sientan la gracia divina sobre ustedes”. El pastor empieza a rezar mientras que todos repiten lo que dice, con los ojos cerrados y las manos sobre el corazón. Todos escuchan atentos, concentrados, no se mueven de sus lugares, es mucha la gente presente, siempre muy atenta y con mucha fe acerca de lo que se les dice.
Luego, el pastor bendice a los seguidores, pero les advierte que no todo es bondad en el mundo. Cuando hace referencia al demonio todos comienzan a zapatear bien fuerte. “Fuera, fuera, fuera”, gritan los fieles mientras se pasan las manos por los hombros, como limpiándose y quitándose todos los males que hay en su cuerpo.
Entre tantas opciones para poder escuchar y leer la enseñanza de Dios, la página de Internet se destaca entre todas. Con un fondo azul sobrio e imágenes y fotografías constantes, el sitio web informa detalladamente cuales son los propósitos de la iglesia.
Un colaborador resalta el hecho de que cada día de la semana tiene un tema asignado: “Los domingos, día de mayor asistencia a misa, se lleva a cabo la Terapia Espiritual, los lunes es día de Conferencia Empresarial, los martes es Cadena de la Sanidad, los miércoles se estudia la palabra de Dios, los jueves es cadena de la sagrada familia, los viernes –día que asistí- se lleva a cabo la sesión de descarga espiritual, y los sábados es el día de los casos imposibles”.
Para terminar, Paulo saluda con el brazo en alto: “Que Dios los bendiga a todos, espero verlos pronto”. A la salida, los obreros reparten sobres con una espina de trigo para que los fieles coloquen su diezmo ahí la próxima vez que vayan a la Iglesia. Resultó ser un día de exorcismo, de obreros y de diezmos.
Por Lorena Salvatori
miércoles, 13 de agosto de 2008
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