miércoles, 13 de agosto de 2008

Guido Braslavsky: juventud y experiencia

Fumaba un cigarrillo, estaba vestido con un jean y un pullover, cargaba montones de hojas y cuadernos. Acababa de terminar de dictar una clase en la misma facultad en la que estudió. Guido Braslavsky tiene 38 años, y hace 18 que se dedica al periodismo. Bajo el brazo tiene el título de Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Además, desde hace 11 años trabaja en el diario Clarín. Al sentarse afirma: “No puedo creer que ya tenga tantos años de profesión. Comencé a los 20 decidido a obtener una experiencia práctica”.
Nacido en Bernal, este actual profesor de periodismo asegura que no siempre quiso dedicarse al periodismo gráfico. Hasta los 15 años quiso ser veterinario, pero una profesora de biología de su secundaria le mostró que su camino no era ese.

-Llegue al periodismo cuando tenia 20 años, fue difícil decidirme, imagínate que a los 17 años, momento de decidir nuestra futura profesión, no tenes mucha idea. En realidad sabes lo que no te gusta hacer. Pero eso es todo. La verdad es que yo tenía amplios intereses, y Comunicación social abarcaba temas tan amplios como lo social, la historia. Además, decían que era la carrera del futuro. Primero hice el Ciclo Básico Común, y en mi primer año de la carrera, tuve la inquietud de que tenia que empezar a hacer algo, y me dieron la oportunidad en un semanario de Quilmes, fui a ver al director que era conocido de un conocido mío, y me permitieron empezar a colaborar.
La primera nota que escribió fue acerca de la preparación del equipo de primera de jockey del Club Quilmes y el de rugby de Centro Universitario. En ese momento, hacia deportes. Acudía todos los fines de semana y seguía la actividad deportiva.
-Fue en este semanario donde aprendí a trabajar como periodista. Definitivamente la práctica es la mejor maestra. Es que la carrera es una licenciatura, no es periodismo, le falta más praxis por lo menos en la parte final. Sin embargo, estoy totalmente de acuerdo con que los aspirantes de periodismo estudien en la Universidad, es necesario que tengan un marco teórico. No soy muy amigo de las escuelas de periodismo, creo que no sirven.
Entre sus logros, figuran haber llegado a trabajar a Clarín, según él, el diario más importante del país, Y luego dedicarse exclusivamente a lo que más le gusta: la sección Política.
-Después de estar 2 años en el semanario, colabore en La Nación, hacia notas free lance, luego en una revista que se llamaba Goles, la misma era competencia del Gráfico. A Clarín entré entre 1994 y 1995 como becario, ellos tomaban jóvenes periodistas, a partir de exámenes para cubrir el verano. Era una beca entre la Universidad Católica Argentina y Clarín. Primero trabajé en Segunda sección y después Zona. Estuve todo un año desocupado, hasta que en 1997, llamé casualmente a una editora, Maria Seoane, quien estaba haciendo un libro biográfico del dictador Jorge Rafael Videla. Así fue como me convocó para trabajar con ella en la investigación de campo. Fue un trabajo muy intenso, pero reconozco que fue un logro para mi haber entrevistado a Videla en su casa, en propio su living, tomando el té, durante tres entrevistas. Además, me sirvió para sacar una especialidad en temas militares que después desarrolle intensamente en el diario.
Se le llena el pecho al hablar de la entrevista que le realizó a Alberto Granados, el compañero de Ernesto Che Guevara en su viaje por América Latina.
-Se estaba haciendo la película, lo busqué cuando vino al país, lo entrevisté y fue muy bien editada, salió en la doble página central de los domingos, y la elogiaron mucho todos los compañeros. Fue muy gratificante.
Se queda tiempo pensando en alguna historia bochornosa, parece estar navegando por toda su historia intentando rescatar ese momento por el cual se le pregunta.
-Sinceramente no tengo ninguna. Pero siempre me pasa cuando escribo sobre temas delicados, que me voy a dormir temiendo el bochorno al día siguiente, hay veces que se avanza en notas que después te da miedo lo que pueda generar en la sociedad.
Su trabajo lo llevó a realizar variados viajes. Entre su lista de puertos visitados se encuentran: Haití, Chipre, Estados Unidos, viajes con Kirchner y Cristina Fernández. Hasta pasó un mes embarcado en la Fragata Libertad.
- Los viajes son un aspecto increíble de este trabajo, pero es difícil para la familia. A veces se extienden demasiado. Y hay que bancársela. Además, en el periodismo los horarios son bastante raros, y si te dejas absorber podes pasarte la vida trabajando y que la familia quedé en un segundo plano. Hay que respetar espacios de la vida personal, porque sino es una profesión de 24 horas. Es muy demandante. Por suerte mi familia sabe que mi trabajo es así.
El cigarrillo ya fue fumado, sus manos no se mueven de la mesa negra sucia, hay tizas, hojas, pero Braslavsky no se siente afectado. Se lo reconoce en cada palabra como un hombre simple, tranquilo, mira fijo cuando habla. Dice que lo peor que puede adquirir un periodista es el cinismo, pero que lo mejor que puede tener es ayudar a la gente. Y él ciertamente lo hace.

Por Lorena Salvatori

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